¿Qué no entiendes del titulo?
Cuando uno está seguro de lo que vale, tiene confianza, valores como: la honestidad, valentía, sinceridad y el respeto a los demás. Cuando la fidelidad no depende de los ceros a la derecha, ni del cargo sino de la pasión, de creer, de una especie de fe en que lo que uno hace mejora la vida propia y la de quienes le rodean. No presume, nunca. Nunca presume.
Sí, por supuesto que hay que mostrar- no demostrar- lo que uno hace si vale para mejorar y el camino que abres sirve a otros. Sí, por supuesto que hay que enseñar y ser ejemplo para otros pero desde la humildad. Sí, por supuesto que muchas veces es una lucha invisible pero no se busca el reconocimiento permanente para ahogar inseguridades.
Los mediocres dirán: "hay que ser tonto", "algo habrá que no sabemos para que actúe así". Vivimos en una época en la que hay quien considera que siendo mediocre se vive muchísimo mejor. Y aunque vivimos tiempos difíciles- crisis económica, crisis de valores, crisis relacional- los mediocres siguen creciendo. Y lo terrible, es que están ocupando puestos de poder en la sociedad.
De verdad, por una vez, haz las cosas lo mejor que puedas y con buena voluntad. Si muchos logramos hacer ésto nos irá bien a todos. Y, sobre todo, crearemos un futuro mejor y a nuestra medida.
Y recuerda..."los mejores secretos solo se cuentan al oído"
jueves, 30 de junio de 2016
domingo, 15 de mayo de 2016
Vivir el auténtico momento
Paseando por un parque, como el de Doña Casilda junto al Museo de Bellas Artes de Bilbao, puedes contemplar la vida en los árboles, en las flores, en los edificios y, también, en las personas. La naturaleza muestra sus cartas, independiente de que vayas despreocupado por el paso del tiempo. Otras personas, que viven y que ya no viven, pasearon como tú y disfrutaron del momento y la vida siguió su curso. Muchos árboles, muchos edificios y el parque, de alguna manera, hablan y te lo están contando. Pero hay que saber escuchar.
Veo a un grupo de gente despreocupada. Una mujer se autograba y, puede que sea su pareja, un hombre está "hablando" por whatsapp junto a ella. En un banco, tres niños jugando con el teléfono móvil. Más allá, unos jovenes, chicas y chicos, autofotografiándose y a continuación "hablando" por whatsapp. Están en dos sitios a la vez: el parque y con las redes sociales. Pero viven de espaldas al momento, de espaldas al paso del tiempo y de la auténtica vida que tienen en este parque. Su propio tiempo, su propia vida.
¿Es más importante contarlo que vivir el momento? Vaya terrible decisión. Para mí, no. ¡Lo tengo claro!
Veo a un grupo de gente despreocupada. Una mujer se autograba y, puede que sea su pareja, un hombre está "hablando" por whatsapp junto a ella. En un banco, tres niños jugando con el teléfono móvil. Más allá, unos jovenes, chicas y chicos, autofotografiándose y a continuación "hablando" por whatsapp. Están en dos sitios a la vez: el parque y con las redes sociales. Pero viven de espaldas al momento, de espaldas al paso del tiempo y de la auténtica vida que tienen en este parque. Su propio tiempo, su propia vida.
¿Es más importante contarlo que vivir el momento? Vaya terrible decisión. Para mí, no. ¡Lo tengo claro!
domingo, 24 de abril de 2016
A lo que importa
Aunque en días como hoy, un domingo de primavera, madrugar y escaparse de la cama para escribir es casi una misión imposible. La fuerza de voluntad es mayor que ese lado oscuro que es la pereza y la comodidad. Y, sobre todo, porque me voy a sentir mejor.
Vamos a lo que importa, las personas que de verdad importan. La vida es el contexto en el que debemos tomar decisiones y, sobre todo, donde se producen los cambios frente a los que debemos actuar. Sin embargo, cada vez más, la gente se abstiene de la acción porque piensan que otros harán la parte que les toca o porque están hastiados con el mundo. Y sabemos que hay otras personas que se esfuerzan todos los días pero, mucha gente, ni las valora ni se fija en ellas. Es más, muchos las ningunean y hasta humillan y desprecian.
Pero volvamos a lo que importa. Para mi es muy importante vivir en una sociedad donde se valora y se prestigia a las personas que luchan y se esfuerzan todos los días. Además, son las que más influyen e impactan en nuestro bienestar. Y yo estoy muy agradecido a estas personas.
Las personas que me saludan, atienden, escuchan, me reciben,..., con una sonrisa y un buenos días. Son: el vecino que trabaja duro en un trabajo mal pagado para sacar adelante a su familia, el camarero de la cafetería donde tienen un café excelente, la compañera de trabajo que encuentra tiempo y me apoya y me ayuda con un proyecto difícil, la directora de la empresa distribuidora con la que colaboramos y, sobre todo, las personas que quiero y me quieren. Yo, hoy, lo hago con un agradecimiento tangible, ahora, usando estas palabras escritas.
Y tú, ¿cómo lo vas a hacer?
Vamos a lo que importa, las personas que de verdad importan. La vida es el contexto en el que debemos tomar decisiones y, sobre todo, donde se producen los cambios frente a los que debemos actuar. Sin embargo, cada vez más, la gente se abstiene de la acción porque piensan que otros harán la parte que les toca o porque están hastiados con el mundo. Y sabemos que hay otras personas que se esfuerzan todos los días pero, mucha gente, ni las valora ni se fija en ellas. Es más, muchos las ningunean y hasta humillan y desprecian.
Pero volvamos a lo que importa. Para mi es muy importante vivir en una sociedad donde se valora y se prestigia a las personas que luchan y se esfuerzan todos los días. Además, son las que más influyen e impactan en nuestro bienestar. Y yo estoy muy agradecido a estas personas.
Las personas que me saludan, atienden, escuchan, me reciben,..., con una sonrisa y un buenos días. Son: el vecino que trabaja duro en un trabajo mal pagado para sacar adelante a su familia, el camarero de la cafetería donde tienen un café excelente, la compañera de trabajo que encuentra tiempo y me apoya y me ayuda con un proyecto difícil, la directora de la empresa distribuidora con la que colaboramos y, sobre todo, las personas que quiero y me quieren. Yo, hoy, lo hago con un agradecimiento tangible, ahora, usando estas palabras escritas.
Y tú, ¿cómo lo vas a hacer?
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