Había ido a ver a su tía a la unidad de cuidados paliativos. Y al final de la amena conversación sobre valores como la honestidad y la dignidad, le preguntó:
- ¿Dónde va la sociedad con tanta estupidez?
- La estupidez siempre existirá, mejor dicho, los estúpidos y, sobre todo, estúpidos con poder. Sin embargo, muchas veces, somos nosotros los que los elegimos. Cualquier miserable y mezquino con un poco de labia nos llama la atención que no merece y lo endosiamos.
Siento desánimo al ver a personas buenas, lúcidas y valientes como náufragos aunque son héroes por seguir luchando por mantener unos valores como la honestidad, la dignidad y la fuerza de voluntad. Náufragos de una sociedad que se va a pique porque estos valores no se aprecian y, muchas veces, se desprecian. Náufragos que, aunque no se rinden, se encuentran sin sentido, con un enorme vacio interior y cansados de nadar a contracorriente.
Siento desánimo al ver como cualquier sinvergüenza con labia, buena apariencia o poder como estrellas. Estrellas de una sociedad dormida, mediocre y alejada de un nivel educativo digno. Estrellas que intuimos que puede ser unos trileros, unos canallas y, sobre todo, dañinos pero los endiosamos.
Muchos simpatizan automáticamente con estas mal llamadas estrellas y les dan la atención que no merecen. Y si los eligen luego no vale quejarse cuando llegan situaciones insoportables. El mal que hacen los mediocres es que nos llevan al naufragio como humanos.
- ¿Puedo hacerte compañía un rato?
- Te lo agradezco
- ¿Cómo te encuentras?
- Viva. Aún puedo elegir.
lunes, 22 de febrero de 2016
viernes, 29 de enero de 2016
Sitúate
- Tu no necesitas justificarlo.
* Te equivocas. Lo que voy a hacer el sábado es una lucidez que ennoblece a cuanto defendí durante buena parte de mi vida.
Creemos que podemos planificar cualquier cosa y, a veces, la vida planifica por ti. ¿O no?
Hasta que punto somos conscientes de que con un modelo de sociedad, y a quienes lo personifican, estamos hipotecando nuestros próximos años de vida. Con una edad en la que hay más deseos por vivir que tiempo para disfrutar de ellos. Elegir un modelo de sociedad implica dejar morir a otros. Por eso, deberíamos ser conscientes de que es necesario escoger con cuidado a quienes lo personifican. Equivocarse lo justo.
En una sociedad sin interés por los hombre dignos ni por las causas nobles y que no reconoce los méritos y esfuerzos de quienes luchan por un modelo de sociedad mejor, ¿qué queremos?
* Sé que cuantos estabamos en la manifestación, y doy mi palabra de que se hizo lo mejor que se pudo, lo hicimos por la educación de los jovenes, por traer el progreso y porque la vida te sitúa ante quienes tratan de impedirlo.
* Te equivocas. Lo que voy a hacer el sábado es una lucidez que ennoblece a cuanto defendí durante buena parte de mi vida.
Creemos que podemos planificar cualquier cosa y, a veces, la vida planifica por ti. ¿O no?
Hasta que punto somos conscientes de que con un modelo de sociedad, y a quienes lo personifican, estamos hipotecando nuestros próximos años de vida. Con una edad en la que hay más deseos por vivir que tiempo para disfrutar de ellos. Elegir un modelo de sociedad implica dejar morir a otros. Por eso, deberíamos ser conscientes de que es necesario escoger con cuidado a quienes lo personifican. Equivocarse lo justo.
En una sociedad sin interés por los hombre dignos ni por las causas nobles y que no reconoce los méritos y esfuerzos de quienes luchan por un modelo de sociedad mejor, ¿qué queremos?
* Sé que cuantos estabamos en la manifestación, y doy mi palabra de que se hizo lo mejor que se pudo, lo hicimos por la educación de los jovenes, por traer el progreso y porque la vida te sitúa ante quienes tratan de impedirlo.
martes, 29 de diciembre de 2015
Sé que sabrás hacerlo
Se acaba el año 2015, quedémonos con lo bueno.
Quedémonos con las personas que nos aprecian y se interesan por nosotros. Quedémonos con quienes nos saben escuchar y saben entendernos. Quedémonos con las personas que están ahí cuando "nadie nos quiere". Sé que sabrás hacerlo.
Lo que no se puede, o no se debe, es admirar a los necios, a los irrespetuosos, a los inmorales, a los caraduras, a los golfos, a los chulos. No se puede preferir a los sinvergüenzas. Gente que se cree estrellas bajadas del cielo. Y, sobre todo, nunca hay que tenerles miedo, nunca hay que adularles ni favorecerles. Sé que sabrás hacerlo.
Quedémonos con lo bueno, con la gente humilde, sencilla y que no se rinde: la chofer de autobús y que llegas tarde a la parada y te espera, el hombre de otro país y de otro continente (mal llamado tercer mundo) que te devuelve el cambio (5€) que te olvidabas en la expendedora de billetes, la niña que te regala el dibujo que ha hecho en clase porque le has dicho que era muy bonito (con unos padres que se esfuerzan en educar en valores a sus hijos), la señora mayor que llama la atención a otra que intenta colarse de ti sin pedírtelo, el compañero de trabajo que se queda hasta tarde a ayudarte a entregar un informe imprevisto, la camarera que te pregunta si no te gusta la comida (porque apenas la has probado y no está buena) y te ofrece cambiarla y te la cambia por otra,...
No dudo que esta reflexión te hará pensar y pensar bien. ¿Y si...tratas de encontrar lo bueno de este año 2015 y, sobre todo, en tu día a día de los próximos?. Sé que sabrás hacerlo.
Quedémonos con las personas que nos aprecian y se interesan por nosotros. Quedémonos con quienes nos saben escuchar y saben entendernos. Quedémonos con las personas que están ahí cuando "nadie nos quiere". Sé que sabrás hacerlo.
Lo que no se puede, o no se debe, es admirar a los necios, a los irrespetuosos, a los inmorales, a los caraduras, a los golfos, a los chulos. No se puede preferir a los sinvergüenzas. Gente que se cree estrellas bajadas del cielo. Y, sobre todo, nunca hay que tenerles miedo, nunca hay que adularles ni favorecerles. Sé que sabrás hacerlo.
Quedémonos con lo bueno, con la gente humilde, sencilla y que no se rinde: la chofer de autobús y que llegas tarde a la parada y te espera, el hombre de otro país y de otro continente (mal llamado tercer mundo) que te devuelve el cambio (5€) que te olvidabas en la expendedora de billetes, la niña que te regala el dibujo que ha hecho en clase porque le has dicho que era muy bonito (con unos padres que se esfuerzan en educar en valores a sus hijos), la señora mayor que llama la atención a otra que intenta colarse de ti sin pedírtelo, el compañero de trabajo que se queda hasta tarde a ayudarte a entregar un informe imprevisto, la camarera que te pregunta si no te gusta la comida (porque apenas la has probado y no está buena) y te ofrece cambiarla y te la cambia por otra,...
No dudo que esta reflexión te hará pensar y pensar bien. ¿Y si...tratas de encontrar lo bueno de este año 2015 y, sobre todo, en tu día a día de los próximos?. Sé que sabrás hacerlo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)