- ¿Sabes a qué estaba obligado él?
- ¿A qué?
- A encargar, descargar y cargar el material cuando se lo pedían. ¿y sabes quién se lo pedía?
- ¿Quién?
- "Los espectadores". "Los espectadores" eran otros compañeros que estaban en sus mesas. Querían humillarle. Uno, cuando él estaba descargando una caja de carpetas, simuló un golpe fortuito con el brazo y le tiró al suelo la caja que llevaba. Luego dijo: 'Lo siento, cógela'.
- ¿Qué hizo él?
- No dijo nada pero vaciló un momento. Y al final cuando iba a recoger las carpetas desparramadas por el suelo, las recogí con él. Él me miró y sencillamente me dio las gracias. Pero note que era uno de esos detalles que pueden cambiar una vida.
Nos encontramos ahora en una sociedad inmadura, a medio hacer, que justifica a políticos granujas, empresarios depredadores, fríos directivos . Lo más increíble es que no es ningún secreto. Todos conocemos algunos oportunistas, a los del batallón de mercenarios o los que llevan el gen del egoísmo.
Hay cosas que no queremos entender o no queremos ser conscientes de que las entendemos. Aceptamos ser objetos, productos, a cambio de una vida material. Cuando te das cuenta que tu calidad de vida, no está en tus manos, está en la de algunos políticos corruptos, empresarios sin escrúpulos, directivos inhumanos y sin sentido de culpa, a veces es demasiado tarde.
- Quizá un amigo te hubiese salvado.
- Sí. Él me hubiese salvado, pero supo irse a tiempo.
- No hace falta que me cuentes qué ocurrió. Eso es el pasado, y el pasado ya no importa.
- Si importa, porque por el pasado he logrado llegar hasta aquí.
sábado, 31 de octubre de 2015
miércoles, 30 de septiembre de 2015
Dítelo a ti mismo
- ¿Cómo puedes presionar a nuestro amigo? Es el mejor de nosotros, honesto, generoso, perseverante e íntegro. Siempre responde cuando le pides apoyo. ¿Cómo te atreves a cuestionarlo?
- Y tú ¿qué clase de socio eres? Hay que mirar por nuestro interés, por nuestro negocio.
- Yo no sostengo con una mano un gin tonic y, entre sorbo y sorbo, me quejo de que no nos llega el dinero para mantener la empresa. Y teniendo cerrado un acuerdo con su competidor a mis espaldas. Creo que has olvidado lo que él ha hecho por nosotros y por ti.
Cuando criticamos el tiempo de atención en un buen comercio, el precio de un producto o un servicio de calidad, la solución que pueden darnos pero no inmediata, tenemos que mirarnos a nosotros mismos y, sobre todo, analizar si nosotros lo haríamos mejor o más fácil en el mismo contexto. Y no hablo de la chapuza y el hacer las cosas por cumplir (mediocridad) sino de quienes se esfuerzan por hacerlo de forma impecable y son responsables (excelencia) y, aún así, no valoramos su trabajo. Y si no lo apreciamos, lo depreciamos. Pero lo importante es que pienses, si puedes.
Si uno observa, estudia y analiza, puede encontrar muchos ejemplos de lo que escribo y, sobre todo, cómo nos mimetizamos con los demás y acabamos perdiendo nuestros valores: agradecimiento, admiración, respeto, reconocimiento,... Esperamos el trato que no damos. Queremos que los demás nos aporten a nuestra vida pero...¿qué aportamos a la vida de los demás?
- No es así, he valorado todo.
- Dímelo tu mismo...¿qué es todo?...mantener tu chalet, tu casa de veraneo, tus dos coches de lujo, tus buenas dos o tres fiestas por semana,...Dítelo a ti mismo...¿ésto es el comienzo o el final?
- Y tú ¿qué clase de socio eres? Hay que mirar por nuestro interés, por nuestro negocio.
- Yo no sostengo con una mano un gin tonic y, entre sorbo y sorbo, me quejo de que no nos llega el dinero para mantener la empresa. Y teniendo cerrado un acuerdo con su competidor a mis espaldas. Creo que has olvidado lo que él ha hecho por nosotros y por ti.
Cuando criticamos el tiempo de atención en un buen comercio, el precio de un producto o un servicio de calidad, la solución que pueden darnos pero no inmediata, tenemos que mirarnos a nosotros mismos y, sobre todo, analizar si nosotros lo haríamos mejor o más fácil en el mismo contexto. Y no hablo de la chapuza y el hacer las cosas por cumplir (mediocridad) sino de quienes se esfuerzan por hacerlo de forma impecable y son responsables (excelencia) y, aún así, no valoramos su trabajo. Y si no lo apreciamos, lo depreciamos. Pero lo importante es que pienses, si puedes.
Si uno observa, estudia y analiza, puede encontrar muchos ejemplos de lo que escribo y, sobre todo, cómo nos mimetizamos con los demás y acabamos perdiendo nuestros valores: agradecimiento, admiración, respeto, reconocimiento,... Esperamos el trato que no damos. Queremos que los demás nos aporten a nuestra vida pero...¿qué aportamos a la vida de los demás?
- No es así, he valorado todo.
- Dímelo tu mismo...¿qué es todo?...mantener tu chalet, tu casa de veraneo, tus dos coches de lujo, tus buenas dos o tres fiestas por semana,...Dítelo a ti mismo...¿ésto es el comienzo o el final?
lunes, 31 de agosto de 2015
Una vida de whatsapp
Después de sus doscientas brazadas, regresaba caminando por la orilla secándose con el sol de las primeras horas del día y disfrutando del paisaje. En ese momento se quedó mirando, pensativo, a las personas que se cruzaba corriendo o paseando por la playa. No había casi nadie que no llevase su teléfono móvil en su bolsillo y conectado con unos auriculares a sus orejas o en la mano. De ellos, nadie miraba el hermoso amanecer, ni disfrutaba de la agradable playa,...
Cuidado con las certidumbres de los que tienen una casa, una familia y unos amigos. No ha pasado mucho tiempo, el próximo año se cumplirán 80 años, del comienzo de una horrible guerra civil aquí. Una guerra civil que hoy ya ni recordamos y que acarreo, como todas, mucho sufrimiento, precariedad y muertes. Y ahora están otros con una guerra civil, y no muy lejos, en la costa oriental mediterránea.
No somos conscientes de que estamos distraídos, ausentes, que miramos sin ver lo que ocurre. Ni siquiera miramos a lo cercano. Preferimos el whatsapp a reunirnos. Preferimos mirar el perfil a mirarnos a los ojos. Preferimos tener el último modelo de samartphone o de coche, saber con quién se ha acostado el último famoso o el último fichaje del equipo,... Preferimos preocuparnos de la mancha de vino en la camisa o la carrera en la media,...: ¿es que no nos damos cuenta?
Claro que vivir tiene problemas y dificultades, pero no éstas. Porque sino una grave enfermedad, la perdida de un ser querido, tener que irte forzosamente de tu país,..., ¿qué son entonces?. Aunque es necesaria determinada biografía para tomar conciencia de ello y afrontar la vida con compromiso vital, valentía y salir adelante por difícil que sea.
También tenemos a nuestro alcance a buenos referentes que puden enseñarnos, si estamos dispuestos a ir a su encuentro, interesarnos por su vida, escuchar y aprender de ellos. Pero...
....llevamos una vida de whatsapp.
Ya de vuelta en casa, un piso de alquiler y compartido. El sudanés, uno de sus 3 compañeros de piso, compartiendo la cerveza que está bebiendo y con su franca sonrisa le dice:
- Vaya vida.
- No es nada.
- Para otros es mucho.
Cuidado con las certidumbres de los que tienen una casa, una familia y unos amigos. No ha pasado mucho tiempo, el próximo año se cumplirán 80 años, del comienzo de una horrible guerra civil aquí. Una guerra civil que hoy ya ni recordamos y que acarreo, como todas, mucho sufrimiento, precariedad y muertes. Y ahora están otros con una guerra civil, y no muy lejos, en la costa oriental mediterránea.
No somos conscientes de que estamos distraídos, ausentes, que miramos sin ver lo que ocurre. Ni siquiera miramos a lo cercano. Preferimos el whatsapp a reunirnos. Preferimos mirar el perfil a mirarnos a los ojos. Preferimos tener el último modelo de samartphone o de coche, saber con quién se ha acostado el último famoso o el último fichaje del equipo,... Preferimos preocuparnos de la mancha de vino en la camisa o la carrera en la media,...: ¿es que no nos damos cuenta?
Claro que vivir tiene problemas y dificultades, pero no éstas. Porque sino una grave enfermedad, la perdida de un ser querido, tener que irte forzosamente de tu país,..., ¿qué son entonces?. Aunque es necesaria determinada biografía para tomar conciencia de ello y afrontar la vida con compromiso vital, valentía y salir adelante por difícil que sea.
También tenemos a nuestro alcance a buenos referentes que puden enseñarnos, si estamos dispuestos a ir a su encuentro, interesarnos por su vida, escuchar y aprender de ellos. Pero...
....llevamos una vida de whatsapp.
Ya de vuelta en casa, un piso de alquiler y compartido. El sudanés, uno de sus 3 compañeros de piso, compartiendo la cerveza que está bebiendo y con su franca sonrisa le dice:
- Vaya vida.
- No es nada.
- Para otros es mucho.
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