- No te lo tomes como algo personal, pero esto del proyecto de liderazgo emocional y ejecutivo me parece otra de las iniciativas vuestras que caen en saco roto.
- Agradezco tu sinceridad, Eva, pero te pido que me dejes explicar en qué consiste el proyecto y estoy seguro de que confiarás en él.
- Sigo pensando que será otra perdida de tiempo y, además, hoy estoy un poco liada.
Desde que se inició la crisis, a mediados de 2017, hemos descendido hacia las profundidades de la ignorancia, la malicia, la corrupción, la codicia y la manipulación. Más allá de la evolución de la economía, hay que ver la involución en las personas porque la riqueza de una sociedad se mide también por lo que hay en el cerebro de la gente.
En estos tiempos de grave zozobra dónde están los guías para un rearme intelectual, educativo y humano. Quién quiere acercar el pensamiento a la reflexión sobre las inquietudes vitales individuales sin perder de vista la generación de cambios, la toma de decisiones éticas y la colaboración colectiva.
Y mi pregunta, con una sonrisa esquinada es: ¿quién se atreve a brillar?
Porque siempre habrá alguien que, por desgracia, minará tus ganas día tras día, tu saber hacer y hasta puede que logre convertir tu talento en mediocridad.
La conclusión es decepcionante, existen muchos trepas, embaucadores, egocéntricos, engreídos, perversos con poder, es decir, existe un liderazgo bastardo asentado en la manipulación emocional.
- Créeme que si no tuviera la seguridad absoluta de que un liderazgo emocional y ejecutivo nos hace mejores, no perdería el tiempo en presentaciones inútiles.
- Yo lo tengo clarísimo: me interesan los proyectos suyos que me gustan. Y éste, me gusta.
- Gracias, Mercedes.
jueves, 28 de mayo de 2015
jueves, 30 de abril de 2015
Fundamental diferencia
- Nos jodiste bien. Me jodiste bien y eras mi amigo.
- Pero ellos me convencieron de que lo mejor era..., vender mi parte del negocio. Cuando vendes tu alma al diablo no te queda sino aguantar hasta el final, pase lo que pase.
- ¡Nos traicionaste! ¡Me arruinaste la vida! ¡Nos destrozaste la vida!
Todo se mueve por resultados en las empresas, son las reglas del juego. Nadie valora la actitud, ni el compromiso, ni el esfuerzo, ni el nivel de superación, ni el hacer equipo. Todo son números, cifras y ganar cada vez más dinero. Y lo sabemos.
Sin embargo, si se quiere hacer lo correcto, no es el camino. Los resultados a cualquier precio son una ilusión porque a medio plazo el "cómo" sí importa. Si analizamos las organizaciones exitosas, nos damos cuenta en qué medida el éxito depende del esfuerzo, de la unión del equipo, del compromiso, del alto nivel de superación y, sobre todo, de la actitud de cada persona. Y, además, de la confianza que el lider del equipo ha depositado en cada componente del mismo.
No son los resultados, es el trabajo bien hecho. Pero, como suele ser habitual, para llegar al cielo has de pasar por el infierno.
- Al fin y al cabo somos la misma clase de personas.
- No. Entre los dos existe una diferencia fundamental, yo no soy ningún traidor.
- Pero ellos me convencieron de que lo mejor era..., vender mi parte del negocio. Cuando vendes tu alma al diablo no te queda sino aguantar hasta el final, pase lo que pase.
- ¡Nos traicionaste! ¡Me arruinaste la vida! ¡Nos destrozaste la vida!
Todo se mueve por resultados en las empresas, son las reglas del juego. Nadie valora la actitud, ni el compromiso, ni el esfuerzo, ni el nivel de superación, ni el hacer equipo. Todo son números, cifras y ganar cada vez más dinero. Y lo sabemos.
Sin embargo, si se quiere hacer lo correcto, no es el camino. Los resultados a cualquier precio son una ilusión porque a medio plazo el "cómo" sí importa. Si analizamos las organizaciones exitosas, nos damos cuenta en qué medida el éxito depende del esfuerzo, de la unión del equipo, del compromiso, del alto nivel de superación y, sobre todo, de la actitud de cada persona. Y, además, de la confianza que el lider del equipo ha depositado en cada componente del mismo.
No son los resultados, es el trabajo bien hecho. Pero, como suele ser habitual, para llegar al cielo has de pasar por el infierno.
- Al fin y al cabo somos la misma clase de personas.
- No. Entre los dos existe una diferencia fundamental, yo no soy ningún traidor.
sábado, 28 de marzo de 2015
Si hay sonrisa, hay esperanza
Salió a pasear a media tarde por la orilla de la ría de Bilbao; parque de doña Casilda, palacio Euskalduna, la Karola; y cuando estaba en Olabeaga, animado por la serenidad, vitalidad y colorido del lugar, se dió de bruces con un pensamiento desagradable: "No somos libres".
La vida contemporánea es una vida de mercado. Una vida de mercado para que seas un objeto más de consumo. Ya ocurre en las relaciones laborales, se habla mucho del valor de las personas pero la realidad es que en muchas empresas sólo valoran los números (la producción, la rentabilidad, el crecimiento) sin apreciar lo humano (la dedicación, el compromiso, la constancia, el doblar esfuerzos, no rendirse) ni, sobre todo, el activo más valioso y limitado que tenemos los humanos, la Vida (el Tiempo) y somos impermeables a esta realidad.
Desgraciadamente, se ha contagiado a las relaciones personales donde se han instalado el egoísmo, la mezquinidad, la mediocridad, los complejos y las comportamientos más ruines. Ya no importa ni la moral ni la ética. Estamos en unos niveles de inmoralidad que la gente ya no distingue y, lo peor, no cree en la gente genuina, auténtica. Sin embargo, la gente necesita creer y va a creer. Va a creer en cualquier estupidez y lo estamos viendo.
¿Es posible un mundo con una humanidad mejor?
Es un Hombre del Norte al que no le da miedo el cuestionamiento profundo de la Vida porque tiene el calor de la Vida, lo que se llama Alma. Y tiene un anhelo que no llega a satisfacer plenamente, ser libre. Libre en el sentido de tener Tiempo (Vida) para sí mismo.
Vida como en esa tarde de sábado paseando con sus pensamientos por Olabeaga. Quiere descansar, consigue encontrar un banco y se sienta y reflexiona sobre su Vida: " Lo tuve difícil, como tantos otros, y dentro de la dificultad tuve suerte".
Levanta la vista y hay un incesante desfile de gente caminando y corriendo. De repente, se le ilumina la cara ante un padre que pasea con su hija. Entonces ve sonreir al padre y a su mente viene un pensamiento esperanzador: " Si hay sonrisa es porque hay esperanza y, a pesar de esta vida de mercado, es posible un mundo con una humanidad mejor"
La vida contemporánea es una vida de mercado. Una vida de mercado para que seas un objeto más de consumo. Ya ocurre en las relaciones laborales, se habla mucho del valor de las personas pero la realidad es que en muchas empresas sólo valoran los números (la producción, la rentabilidad, el crecimiento) sin apreciar lo humano (la dedicación, el compromiso, la constancia, el doblar esfuerzos, no rendirse) ni, sobre todo, el activo más valioso y limitado que tenemos los humanos, la Vida (el Tiempo) y somos impermeables a esta realidad.
Desgraciadamente, se ha contagiado a las relaciones personales donde se han instalado el egoísmo, la mezquinidad, la mediocridad, los complejos y las comportamientos más ruines. Ya no importa ni la moral ni la ética. Estamos en unos niveles de inmoralidad que la gente ya no distingue y, lo peor, no cree en la gente genuina, auténtica. Sin embargo, la gente necesita creer y va a creer. Va a creer en cualquier estupidez y lo estamos viendo.
¿Es posible un mundo con una humanidad mejor?
Es un Hombre del Norte al que no le da miedo el cuestionamiento profundo de la Vida porque tiene el calor de la Vida, lo que se llama Alma. Y tiene un anhelo que no llega a satisfacer plenamente, ser libre. Libre en el sentido de tener Tiempo (Vida) para sí mismo.
Vida como en esa tarde de sábado paseando con sus pensamientos por Olabeaga. Quiere descansar, consigue encontrar un banco y se sienta y reflexiona sobre su Vida: " Lo tuve difícil, como tantos otros, y dentro de la dificultad tuve suerte".
Levanta la vista y hay un incesante desfile de gente caminando y corriendo. De repente, se le ilumina la cara ante un padre que pasea con su hija. Entonces ve sonreir al padre y a su mente viene un pensamiento esperanzador: " Si hay sonrisa es porque hay esperanza y, a pesar de esta vida de mercado, es posible un mundo con una humanidad mejor"
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