Vete de dónde los héroes son señalados como traidores

miércoles, 30 de abril de 2014

El cazador de sueños

Tenemos muchas creencias que deberíamos revisar como, por ejemplo, que los sueños no se cumplen. Porque se cumplen si luchas por ellos.

Como lucha el cazador de sueños, aunque a veces pierde la pieza (cometer errores), tiene la ventaja de que está acostumbrado a cazar (cumplir sueños). Y sabe que la única posibilidad es seguir y seguir luchando, hoy. No se permite ningunear el presente porque es el único tiempo en el que puede conseguirlo. No pasa de largo ante la oportunidad de hoy ni deja de luchar porque mañana tenga otra oportunidad. Seguir luchando y seguir es la única posibilidad que contempla.

Y...¿si no lo consigue?. Ya sabemos que existen los agoreros pero saben muy poco del cazador de sueños y de que nosotros somos humanos. Humanos normales que podemos hacer cosas excepcionales. Y el cazador de sueños es un humano normal, una persona de bien, como nosotros y por eso hace cosas excepcionales. Pero, él antes se ha desprendido del miedo al error, de los complejos que le limitaban (como sentirse gordo, bajo, tener las orejas grandes,...), de estar y hablar con las personas que cada dos por tres le despreciaban y le ninguneaban , de las obsesiones que tenía por una casa más cara, un coche mejor, esa ropa exclusiva sin la que pensaba que no podía vivir y, sobre todo, de quejarse, criticar o reprochar. Y que ha aprendido a ganarse el respeto y a superarse sin quitarle el puesto a nadie.

Recuerda: el cazador de sueños es una persona de bien, un humano normal que hace cosas excepcionales, como tú. Y si tienes un sueño, tienes que ser capaz de disfrutar del propio placer de tenerlo, de luchar por él y una vez conseguido de...¡protegerlo!

lunes, 31 de marzo de 2014

Qreererte

Hoy he visto el anuncio de un taller que me ha llamado la atención: "Relacionarte eficazmente con esas personas que te amargan la vida". Si aporta algo para mejorar, bienvenido sea éste y otros talleres como éste. Pero, creo que con esta gente tóxica lo que hay que hacer es evitar relacionarte con ella, no prestarles atención, porque es mucho más eficaz. Es decir, ser selectivo y prescindir de esas personas que te amargan la vida porque no te aportan nada y elegir prestar atención a quienes sí te aportan.

Ahora bien, la gente tóxica existe y no hay que perder la calma. Nunca hay que perder la calma ni perderle la cara. Siempre hay que estar alerta, resistir y pasar a la acción decidida de prescindir de esas personas que te amargan la vida.

Voy a contarte la experiencia vivida por alguien, llamémosla Mar, que huye de filias y fobias, que es ecuánime en sus decisiones y que la vida le ha dado muchos mazazos. Y muchas alegrías.

Mar llevaba casi 2 años y medio 'amenazada', por alguien tóxico, con despedirla. Y tal como se hacen los despidos, sin previo aviso, eso significa que se ha despertado muchas mañanas con la angustia de que ese mismo día la iban a despedir, otras muchas noches sin dormir y otras tantos días despertandose de madrugada (en muchos casos, 2 años y medio significan más de 1.000 mañanas despertando con angustia, más de 1.000 noches durmiendo mal, más de 1.000 días despertando de madrugada).
Afortunadamente su equilibrio mental y, sobre todo, el equilibrio de su vida ha logrado resistir. Y, aunque en muchos momentos difíciles se ha resentido su autoestima y su seguridad, no han acabado extraviadas. Porque tenía muy claro que ella era quién decidiría a qué prestarle atención y quién era importante en su vida. Sabía que la clave estaba en su cerebro, en la certeza de que este es capaz de focalizarse en las cosas buenas y, sobre todo, en las personas importantes. En su caso: ella misma, su pareja, su familia, sus amigas y amigos.
Cuando se encontraba mal se centraba en seguir sonriendo y en que sus ojos brillasen más. Y así ocurrió el día que la despidieron, con sus ojos más brillantes y su mejor sonrisa se honró.

Hay muchas personas que se reubican ellas solas, como Mar, pero otras necesitan aprender a reubicarse. Necesitan aprender a quererse y, sobre todo, a creerse. ¡Qreererse!
El caso de Mar (ahora tiene un proyecto laboral donde desarrollar su talento) puede ayudarte a reflexionar y a...¡Qreererte!






viernes, 28 de febrero de 2014

El comportamiento, talento relacional

El talento relacional del ser humano se mide por el grado de exquisitez en el comportamiento, la cortesía.

Hoy en día se habla del talento de las personas porque es importante. Es importante para ganar la batalla a la mediocridad que abunda en muchos entornos. Se habla de él men las empresas, escuelas, deporte,...Y va asociado generalmente a la consecución de mejores resultados. Es el talento referido a capacidades (aptitud), compromiso (actitud) y acción. Es decir, lo que sabes, quieres y haces. Y todo ello en el entorno adecuado.

Afortunadamente, cada vez se habla más de él, y es muy bueno pero tiene que ir a más. Sin embargo, no es suficiente, se debe vivir de acuerdo con ello. Porque es fácil hablar del talento pero hay que vivirlo. Y aquí, en vivirlo, es donde encuentro que algunas personas del mundo académico, los recursos humanos y el ámbito de los profesionales, que son la punta de lanza para seguir avanzando, dedicados a entrenar a directivos y empleados no tiene talento relacional. No me refiero a que no se relacionan, porque muchos son excelentes profesionales, sino a que es una relación instrumental, es decir, no son los valores intrínsecos de las personas los que cuentan y no hay complicidad. Y es sorprendente como algunos fuera de este ámbito, en su propia vida personal y/o en su organización, tienen escaso talento relacional. Olvidan que lo que cuenta es la persona y sin ella el cambio no es posible.

Olvidan que somos seres sociales y por tanto el talento social es la base para poder desarrollar el resto. Y, ¿dónde está el talento? En las personas. Estoy seguro que si mejoramos nuestras relaciones (talento relacional) mejoraremos nuestros conocimientos y experiencias (talentos). Todos tenemos talentos en función de nuestras experiencias y todos podemos mejorar nuestras relaciones con los demás. Por ello es necesario, olvidarnos de la forma tradicional de relacionarnos, el egoísmo. Y basar nuestro presente, y futuro, en la capacidad de relacionarnos que tenemos las personas y relacionarnos de forma generosa.

Piensa y, si lo sientes así,... ¡a por ello!