- ¿Cómo puedes presionar a nuestro amigo? Es el mejor de nosotros, honesto, generoso, perseverante e íntegro. Siempre responde cuando le pides apoyo. ¿Cómo te atreves a cuestionarlo?
- Y tú ¿qué clase de socio eres? Hay que mirar por nuestro interés, por nuestro negocio.
- Yo no sostengo con una mano un gin tonic y, entre sorbo y sorbo, me quejo de que no nos llega el dinero para mantener la empresa. Y teniendo cerrado un acuerdo con su competidor a mis espaldas. Creo que has olvidado lo que él ha hecho por nosotros y por ti.
Cuando criticamos el tiempo de atención en un buen comercio, el precio de un producto o un servicio de calidad, la solución que pueden darnos pero no inmediata, tenemos que mirarnos a nosotros mismos y, sobre todo, analizar si nosotros lo haríamos mejor o más fácil en el mismo contexto. Y no hablo de la chapuza y el hacer las cosas por cumplir (mediocridad) sino de quienes se esfuerzan por hacerlo de forma impecable y son responsables (excelencia) y, aún así, no valoramos su trabajo. Y si no lo apreciamos, lo depreciamos. Pero lo importante es que pienses, si puedes.
Si uno observa, estudia y analiza, puede encontrar muchos ejemplos de lo que escribo y, sobre todo, cómo nos mimetizamos con los demás y acabamos perdiendo nuestros valores: agradecimiento, admiración, respeto, reconocimiento,... Esperamos el trato que no damos. Queremos que los demás nos aporten a nuestra vida pero...¿qué aportamos a la vida de los demás?
- No es así, he valorado todo.
- Dímelo tu mismo...¿qué es todo?...mantener tu chalet, tu casa de veraneo, tus dos coches de lujo, tus buenas dos o tres fiestas por semana,...Dítelo a ti mismo...¿ésto es el comienzo o el final?
miércoles, 30 de septiembre de 2015
lunes, 31 de agosto de 2015
Una vida de whatsapp
Después de sus doscientas brazadas, regresaba caminando por la orilla secándose con el sol de las primeras horas del día y disfrutando del paisaje. En ese momento se quedó mirando, pensativo, a las personas que se cruzaba corriendo o paseando por la playa. No había casi nadie que no llevase su teléfono móvil en su bolsillo y conectado con unos auriculares a sus orejas o en la mano. De ellos, nadie miraba el hermoso amanecer, ni disfrutaba de la agradable playa,...
Cuidado con las certidumbres de los que tienen una casa, una familia y unos amigos. No ha pasado mucho tiempo, el próximo año se cumplirán 80 años, del comienzo de una horrible guerra civil aquí. Una guerra civil que hoy ya ni recordamos y que acarreo, como todas, mucho sufrimiento, precariedad y muertes. Y ahora están otros con una guerra civil, y no muy lejos, en la costa oriental mediterránea.
No somos conscientes de que estamos distraídos, ausentes, que miramos sin ver lo que ocurre. Ni siquiera miramos a lo cercano. Preferimos el whatsapp a reunirnos. Preferimos mirar el perfil a mirarnos a los ojos. Preferimos tener el último modelo de samartphone o de coche, saber con quién se ha acostado el último famoso o el último fichaje del equipo,... Preferimos preocuparnos de la mancha de vino en la camisa o la carrera en la media,...: ¿es que no nos damos cuenta?
Claro que vivir tiene problemas y dificultades, pero no éstas. Porque sino una grave enfermedad, la perdida de un ser querido, tener que irte forzosamente de tu país,..., ¿qué son entonces?. Aunque es necesaria determinada biografía para tomar conciencia de ello y afrontar la vida con compromiso vital, valentía y salir adelante por difícil que sea.
También tenemos a nuestro alcance a buenos referentes que puden enseñarnos, si estamos dispuestos a ir a su encuentro, interesarnos por su vida, escuchar y aprender de ellos. Pero...
....llevamos una vida de whatsapp.
Ya de vuelta en casa, un piso de alquiler y compartido. El sudanés, uno de sus 3 compañeros de piso, compartiendo la cerveza que está bebiendo y con su franca sonrisa le dice:
- Vaya vida.
- No es nada.
- Para otros es mucho.
Cuidado con las certidumbres de los que tienen una casa, una familia y unos amigos. No ha pasado mucho tiempo, el próximo año se cumplirán 80 años, del comienzo de una horrible guerra civil aquí. Una guerra civil que hoy ya ni recordamos y que acarreo, como todas, mucho sufrimiento, precariedad y muertes. Y ahora están otros con una guerra civil, y no muy lejos, en la costa oriental mediterránea.
No somos conscientes de que estamos distraídos, ausentes, que miramos sin ver lo que ocurre. Ni siquiera miramos a lo cercano. Preferimos el whatsapp a reunirnos. Preferimos mirar el perfil a mirarnos a los ojos. Preferimos tener el último modelo de samartphone o de coche, saber con quién se ha acostado el último famoso o el último fichaje del equipo,... Preferimos preocuparnos de la mancha de vino en la camisa o la carrera en la media,...: ¿es que no nos damos cuenta?
Claro que vivir tiene problemas y dificultades, pero no éstas. Porque sino una grave enfermedad, la perdida de un ser querido, tener que irte forzosamente de tu país,..., ¿qué son entonces?. Aunque es necesaria determinada biografía para tomar conciencia de ello y afrontar la vida con compromiso vital, valentía y salir adelante por difícil que sea.
También tenemos a nuestro alcance a buenos referentes que puden enseñarnos, si estamos dispuestos a ir a su encuentro, interesarnos por su vida, escuchar y aprender de ellos. Pero...
....llevamos una vida de whatsapp.
Ya de vuelta en casa, un piso de alquiler y compartido. El sudanés, uno de sus 3 compañeros de piso, compartiendo la cerveza que está bebiendo y con su franca sonrisa le dice:
- Vaya vida.
- No es nada.
- Para otros es mucho.
martes, 28 de julio de 2015
Primero lo primero
Hace falta mucho valor para decir "no" cuando el camino al éxito te sale al encuentro poniendote delante saltarte algunos valores que ya se saltan los demás. Y él, entonces,...
Hablaban de él, desde hace mucho tiempo, como el futuro líder que iba a situar a la organización en el 'top' del mercado pero que no quería tener un grupo profesional cualquiera, quería crear un equipo ambicioso que le ayudase a conseguirlo. La propuesta de nombrarle como el máximo responsable del país ya era un hecho. Sin embargo, conllevaba ejecutar la primera orden del Consejo: había que ahorrar en costes fijos, hacer recortes, es decir, despedir al 25% de la plantilla.
Para alguien que cree que la clave del éxito está en ocuparse de las personas de un equipo, y por tanto que prescindir de personas no es una prioridad absoluta para mejorar los resultados, la decisión no era la más acertada aunque sí la más simple. Sobre todo, en una situación de crisis en la que el mercado no les iba a penalizar porque lo aceptaría y nadie les iba a cuestionar.
Definitivamente, nadie le reprocharía una decisión como ésta. Y, además, la decisión venía dada y él no era el primer responsable. Cualquiera debería aceptar si quería el puesto. ¿O no?
Es curioso nunca sabes cuáles son las decisiones que te cambiarán la vida. Luego, con cieta retrospectiva justificas lo que has hecho porque te salio la oportunidad y tiraste por ahí y, sobre todo, porque te "obligaron". ¿Qué otra manera de actuar se te ocurre?
...se acordo de su abuela, sobre todo, de una frase que a menudo le decía:. "El valor de las personas, que te quieren y te quieren como eres, es más importante que el valor del dinero". Tenía claro que su decisión era acertada porque siempre se guiaba por su prioridad absoluta en la vida...
Para alguien que cree que la clave del éxito está en ocuparse de las personas de un equipo, y por tanto que prescindir de personas no es una prioridad absoluta para mejorar los resultados, la decisión no era la más acertada aunque sí la más simple. Sobre todo, en una situación de crisis en la que el mercado no les iba a penalizar porque lo aceptaría y nadie les iba a cuestionar.
Definitivamente, nadie le reprocharía una decisión como ésta. Y, además, la decisión venía dada y él no era el primer responsable. Cualquiera debería aceptar si quería el puesto. ¿O no?
Es curioso nunca sabes cuáles son las decisiones que te cambiarán la vida. Luego, con cieta retrospectiva justificas lo que has hecho porque te salio la oportunidad y tiraste por ahí y, sobre todo, porque te "obligaron". ¿Qué otra manera de actuar se te ocurre?
...se acordo de su abuela, sobre todo, de una frase que a menudo le decía:. "El valor de las personas, que te quieren y te quieren como eres, es más importante que el valor del dinero". Tenía claro que su decisión era acertada porque siempre se guiaba por su prioridad absoluta en la vida...
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